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 Josep Guinovart i Bertran nace en Barcelona el 20 de marzo de 1927.[1] Josep Guinovart i Alujes, el padre del artista se interesa mucho de la música, por tanto, bajo de la influencia de su padre, desde niño le llama el interés e incluso le marca la idea del ritmo en su futura creación artística. En la Guerra Civil lo llevan a Ballcaire, a Agramunt y por último a una cabaña lejos del pueblo, allí tiene sus primeros contactos verdaderos con la naturaleza. Y en 1938 la familia de Josep Guinovart se traslada a Barcelona. Empieza a trabajar como un pintor de paredes en 1941, mientras que aprende el mismo oficio en la Escuela de Maestros Pintores. Desde 1941 o 1942 salió a pintar al óleo. En 1943 deja la Escuela de Maestros Pintores e ingresa en la sucursal que tiene la Escuela de Artes y Oficios de la Lonja. En 1946 obtiene la beca otorgada por el FAD (Foment de les Arts Decoratives) para recibir clases de dibujo al natural, entonces asiste a las nueves clases hasta 1949. Durante este periodo su vocación ya es clara y a través del FAD organizan su primera exposición en la galería Syra del 24 de noviembre al 5 de diciembre de 1948. Sus primeras obras están fuertemente marcadas por las influencias de Nonell y Gimeno. Su estilo realista, entre crudo y sentimental, dura poco tiempo y en 1948 se produce un cambio importante, abriéndose dos vías distintas.[2] Siempre se considera que su primera etapa dura desde el verano de 1948 hasta 1951. Abandona el realismo de intención naturalista y marca el arranque de una manera personal. Sus obras en este momento todavía mantienen una vocación popular y directamente realista, pero junto a huellas del románico y con colores felices como amarillo y rojo. Y trabaja en realizaciones muy diversas con el empleo del collage. A lo largo de esta corta etapa se va desarrollando dos líneas paralelas: la ingenua y libre, popular y ¨anarquizante¨, que recrea de memoria la realidad, y otra, de filiación y aspiración culta, y pintada del natural. Ambas, hacia 1952, tendrán a fundirse. En 1949 y 1950, se inclina hacia el lado ingenuo y de temas y formas más libres. Conoce a algunos de los miembros de Dau al Set, como el poeta Joan Brossa y el pintor Joan Ponç en 1949. Este conocimiento será artísticamente importante y le despierta gran interés. Bajo la influencia de este grupo artístico, la culminación de la fase ingenua es arranque de la magicista, enlazando con la libertad y el desenfado aparecidos en los dos años anteriores. Y al mismo tiempo empieza a cambiar la imagen de Guinovart, con el paso de la ingenuidad y la magia rural a la magia urbana. En 1950, Guinovart elige el jazz y circo saliendo de los temas del ingenuismo de la tauromaquia y los temas vinculados al recuerdo de Agramunt.[3] En 1951 ha abandonado el oficio de pintor de paredes y se dedica por entero a la pintura. Desde este año ya comienza una etapa de plenitud que Rodríguez-Aguilera llama ¨expresionismo figurativo¨. Se deja en ellos de lado lo mágico y se recogen los temas campesinos, con otro talente distinto. Y En esta nueva fase de campesina, de mucha contención, hay gravedad y seriedad en los rostros y hieratismo en las figuras reflejando su vida “real” bajo la influencia de la conciencia social y política. Parece que se interesa ante todo en resolver la composición, con gran estilo, dando trabazón y solidez a las formas y trazando ritmos musicalmente. Incorporando el elemento cubista sus dibujos simpre tienen la estructura geométrica. Durante 1952 y 1953 ya se convierte en uno de los mejores artistas con algunas obras suyas de mayor altura. Aprovechando la oportunidad de la participación de la exposición en el Salón de los Once viaja a Castilla y este descubrimiento del paisaje castellano contribuye a centrar los temas de su arte durantes algunos años.