Tiene 92 años. Su carrera como pintor es única. Desde los retablos religiosos,  pinturas al temple sobre tabla hasta el pastel con papel japones, Jordi Alumà es uno de los profesionales mas rigurosos que conozco. Su carrera ha seguido una linea ascendente a base de trabajo y esfuerzo diario. Se trata de un perfecionista que ni publica su obra hasta que se siente satisfecho del trabajo realizado. Es capaz de destruir un trabajo que le ha llevado meses culminarlo, si realmente piensa que no está a la altura de lo que el esperaba.

Jordi alcanzó su cenit en la epoca del olimpismo de Barcelona. Sus obras llegaron a cotizaciones muy altas. 

Despues de un largo periodo de letargo, parece que sus obras vuelven a despertar interes de los entendidos. 

Si es verdad que su obra no es muy prolija, realmente los que poseen sus piezas las tienen en gran estima y no quieren desprenderse de ellas. 
 

Jordi Alumà en su estudio con Modest Sala

Terrats Carrer Ferran
Ecuestre.
Primer Premio, VI Bienal
Internacional del Deporte en las

Bellas Artes (1977)

Dona d’Esquena. 60×30.